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El primer episodio de la temporada 7 de #BlackMirror es brutalmente depresi | Cinexcepción

El primer episodio de la temporada 7 de #BlackMirror es brutalmente depresi | Cinexcepción
El primer episodio de la temporada 7 de #BlackMirror es brutalmente depresivo… y eso es exactamente lo que extrañaba de esta m*ldita serie. Yo no quiero ser feliz, quiero deprimirme. Quiero que me recuerde lo j*did0 que está el mundo y que no hay escapatoria. Black Mirror volvió a ser eso. Gracias. 'Black Mirror' originalmente era una serie británica del Channel 4, estrenada en 2011. Tuvo solo dos temporadas, pero cada episodio era un puñetazo emocional. Yo la vi al aire por cable en su momento. La tecnología en las historias era solo la excusa para hacer críticas sociales bien oscuras, incómodas, necesarias. #CharlieBrooker, su creador, dijo una vez que el nombre viene de lo que ves cuando apagas tu pantalla: un espejo negro. Una superficie fría que te devuelve la mirada. Un reflejo de ti, en la oscuridad. Un oscuro reflejo de nuestro mundo. En 2015, Netflix compró la serie para producir nuevos episodios y desde la tercera temporada las historias empezaron a suavizarse. Finales felices, esperanza, redención... yo no quiero ver historias así (con sus excepciones, claro: San Junipero es hermoso y se lo perdonamos). Lo que yo quiero es sentirme mal. Quiero terminar un episodio preguntándome para qué seguimos vivos en este sistema roto. Tras muchas críticas por el tono "light" de las temporadas anteriores de Netflix, la temporada 7 se siente como una redención. Un regreso a las raíces oscuras, incómodas pero necesarias, de Black Mirror. El primer episodio, “Gente Común” (Common People), es una joya amarga: de esas que te dejan un nudo en la garganta y una sensación sofocante de que no hay salida. Porque más allá de la ciencia ficción, lo que muestra es brutalmente real: esa angustia que todos hemos sentido alguna vez, cuando el dinero no alcanza ni para lo básico, y no sabés de dónde carajo vas a sacar más dinero solo para poder sobrevivir. Protagonizado por #ChrisODowd y #RashidaJones, cuenta la historia de Mike y Amanda, una pareja de clase trabajadora que apenas sobrevive. Cuando Amanda sufre un colapso y queda en coma, le diagnostican muerte cerebral parcial. Ahí es cuando entra Rivermind, una empresa que ofrece una solución "milagrosa": reemplazar las partes dañadas del cerebro con tejido sintético, y hacer un respaldo digital de su conciencia en sus servidores. Amanda podrá volver a vivir su vida, siempre y cuando su cuerpo esté conectado al streaming constante de su conciencia. Una suscripción mensual de 300 dólares lo hace posible. Al principio todo parece ir bien. Amanda está viva, camina, habla. Pero no tarda en llegar el detalle siniestro: La empresa comienza a insertar anuncios publicitarios en la conciencia de Amanda. Su plan de suscripción original no incluía publicidad, pero ahora la compañía ha lanzado un "Plan Plus" sin anuncios, con un costo adicional de mil dólares que Amanda no puede permitirse. (Y si todo esto les suena familiar, como los servicios de streaming modernos tipo Netflix, Prime Video, Max, y demás, que ya metieron anuncios en sus planes básicos, no es coincidencia. Este episodio también es una crítica clarísima a eso. Es una pedrada directa que el propio creador de Black Mirror le lanza... justamente a Netflix, la misma plataforma que lo produce). Durante conversaciones cotidianas, Amanda interrumpe involuntariamente para recitar promociones comerciales, sin siquiera darse cuenta. No es solo incómodo, es profundamente deshumanizante. Le arrebata su dignidad. En la escuela donde trabaja como maestra, la dirección le advierte que si continúa mencionando anuncios, será despedida. Además, la empresa reduce la cobertura de su plan básico: Amanda ya no puede alejarse mucho de su casa sin perder conexión con su propia conciencia. Para recuperar la movilidad y eliminar la publicidad, deben pagar un plan considerablemente más costoso. Con gran esfuerzo y sacrificio, logran reunir más dinero, porque al final, se trata de la vida de Amanda. Y sin ese servicio de streaming que sostiene su mente, simplemente no puede sobrevivir. Mientras tanto, Mike (el esposo) se ve arrastrado al fondo del barril económico. Sin opciones, empieza a transmitir videos en 'DumDummies' (algo así como 'Tontos más Tontos'), una plataforma de streaming donde la gente pobre se humilla en vivo a cambio de donaciones (O sea, como TikTok). La explotación de la miseria convertida en entretenimiento. No voy a contar cómo termina la historia, porque ese momento es el más oscuro de todo el episodio. Y lo más inquietante es que, incluso después de ese final devastador que vimos en pantalla la serie insinúa que algo aún más siniestro ocurrió fuera de cámara al mero final. Charlie Brooker lo describió como uno de los episodios más oscuros que ha escrito. Y sí lo es. Porque no habla del futuro, habla del presente. Del sistema que convierte la salud en un lujo, el sufrimiento en espectáculo, y la vida en un servicio de streaming con plan básico y premium.

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